Hoy, 22 de abril, La Tierra celebra su día en medio de una pandemia que paradójicamente le está dando un respiro.
PlanToys un buen ejemplo de sostenibilidad.
El Día Internacional de la Madre Tierra tiene este año su mejor regalo, los niveles de contaminación han descendido a mínimos históricos en las principales ciudades a nivel mundial.
Cada vez surgen más estudios que nos alertan de la crítica situación que vive nuestro planeta y de las terribles consecuencias que tienen algunos de nuestros actos, muchas veces irreversibles, por una razón bastante lógica y sencilla, ¡NO hay planeta B!.
Esta lucha no atiende, o mejor dicho, no debería atender a ideologías ya que, afortunadamente, la naturaleza que tenemos enfrente, que en esta lucha, tiene el papel de víctima, no tiene conciencia. Somos nosotros los que con nuestro ritmo de vida frenético y unos valores totalmente desescalados hemos llegado hasta esta situación en la que nos encontramos hoy.
La Tierra que nos da la vida sin pedirnos nada a cambio necesitaba un respiro y hoy está algo más aliviada. Es necesario que nos paremos a pensar que, una de las consecuencias de esta terrible pandemia causada por el coronavirus (covid19), que se está cobrando la vida de miles de personas, sea la mejora de nuestro aire.
Es terrible pensar y ser consciente de la situación en la que estamos y hemos sometido a nuestro entorno. Debemos saber que no depende de una fuerza imprevisible e incontrolable, si no, de la capacidad de análisis y sensatez de nuestros políticos y personas/entes influyentes que con sus decisiones manejan el mundo y como consecuencia, no menos importante, de cada uno de nosotros.
Esta idea que aquí os comparto es uno de los valores más importes a la hora de elegir las marcas que os ofrezco en este espacio que, ante todo espero contribuya a plasmar las ideas que me rondan y me han empujado a apostar por este proyecto.
PlanToys es un buen ejemplo de ética y responsabilidad en cuanto a la producción y distribución de sus juguetes sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Os cuento la historia que de verdad es preciosa!

Vitool Viraponsavan fue uno de los siete graduados universitarios que se toparon con una realidad que les preocupaba, los árboles de caucho que ya no servían para producir caucho , tras unos 30 años de vida, se incineraban emitiendo una gran nube de humo negro que contaminaba su entorno y todos los pueblos de alrededor. Pensaron que algo tenían que hacer con esa madera que por sus características no servía para hacer muebles porque era demasiado blanda, y llegaron a la conclusión de ¡hacer juguetes de madera!.
Se dieron cuenta que, de la fabricación, sobraba aún mucho serrín y astillas que generaban residuos que no eran necesarios, así que, incorporaron a su producción una innovadora forma de prensado de estos residuos mediante un proceso térmico que dio excelentes resultados. Aún así seguía habiendo residuos y tenían que pensar qué hacer con ellos, pensaron y pensaron y se les ocurrió utilizarlos para generar el combustible de sus fabricas de juguetes y cerrar así un ciclo de vida totalmente sostenible.
Generaron tanto combustible que, después de abastecer sus fábricas, aún tenían una gran parte de excedente, con él decidieron ¡abastecer a todos los pueblos de la zona! con los que también contaban para trabajar en sus fábricas.
Bonita historia, ¿verdad? pues sólo las bonitas historias hacen cosas bonitas como éstas:
